JOHN
MULLER en "Elnavegante.com"
MADRID.- El dilema de la radio digital en España es simple: cada
segundo se radia una cantidad de energía que supera los 150.000
watios de potencia, pero poco más de medio millar de privilegiados
puede captar la señal. Con esa misma energía se podrían mantener
funcionando todo el día 2.500 bombillas de una urbanización mediana,
pero para ser precisos con la analogía, en ella sólo viviría el
jardinero.
Pese
a que existe una oferta digital desde hace casi dos años, la radio
está demostrando que es el sector más refractario a la introducción
de la tecnología digital. No hay una cifra exacta del número de
receptores de radio digital que hay en España.Unas estimaciones
consideran que son alrededor de 600, otros opinan que deben rondar el
millar. «En todo caso, no deben pasar de 1.000», afirma José María
Huerta, director técnico de Radio Nacional de España, quien revela
que no sólo faltan, sino que es difícil encontrarlos en el mercado.
«He pedido ofertas para adquirir 50 receptores y existen dificultades
para suministrarlos».
¿Ha fracasado la radio digital en España? Los
12 operadores privados de radio digital (DAB) más la radio pública
consideran que esta sentencia es prematura, pero no ocultan su desazón,
ya que costear esos 150.000 watios de potencia radiada les supone al año
más de 300.000 euros (50 millones de pesetas) a cada uno, los cuales
simplemente se volatilizan en el espacio.
¿Un fracaso?
«Es pronto para hablar de fracaso», dice Isaac
Moreno, director técnico de COPE. «La radio tiene unos tiempos de
introducción de la tecnología que son diferentes a los otros
negocios de telecomunicaciones porque el público es libre de comprar
un receptor, es libre de oír cuando quiere, y eso implica unos
tiempos enormes para introducir una tecnología nueva. El último gran
cambio fue la FM y tomó más de 20 años llegar a la estereofonía».
Ramón Gabilondo, presidente del Grupo Comercial
del Foro de la Radio Digital (FRD), que agrupa a operadores,
autoridades y fabricantes, afirma que «hay que distinguir dos cosas:
una, que la radio terminará siendo digital como cualquier otro medio
de comunicación, pero otra cosa es con qué tecnología se hará, si
con la norma DAB o con otra tecnología que tal vez aún está por
descubrir. En cuanto a la apuesta concreta que se hizo en España con
el DAB, los plazos y el despliegue, no creo que esté muerta, pero sí
herida de muerte».
La gran mayoría de los receptores de radio
digital que se escuchan en España están, además, en manos de
profesionales del sector ya que su costo es elevado y supera los 600
euros (100.000 pesetas).
Las señales que llegan del mundo de los
fabricantes tampoco son estimulantes. El precio de los receptores domésticos
y de automóvil no parece que vaya a bajar en un futuro próximo,
porque la radio digital no está entre las prioridades de la industria
de electrodomésticos.Es más, las tarjetas de radio digital de la
firma Bosch que se conectaban a un ordenador y que eran más baratas,
dejaron de producirse hace más de un año.
«Es un desarrollo excesivamente lento. No se ve
una evolución hacia un mercado de receptores. Pero tampoco en otros
países», afirma José María Huerta. «Ha cundido el desánimo»,
dice Gabilondo, «porque el DAB no pasa por la industria. ¿Cómo es
posible que un estado ponga en marcha un plan y cuando éste ya está
funcionando se vea que nadie había consultado a la industria o cuando
menos no habían previsto las dificultades con que se iba a encontrar
este sector para desarrollar a corto plazo la nueva tecnología?».
El país más avanzado en la introducción de la
radio digital es el Reino Unido donde las emisiones por parte de la
BBC y el consorcio privado Digital One llevan por lo menos cinco años.
Allí se calcula que hay 52.000 receptores digitales. Gran parte de
ellos los ha vendido la compañía Psion que apostó fuerte hace dos años
por el Wavefinder, un moderno dispositivo que se conecta a un
ordenador.
Se introdujo con una fuerte campaña de
marketing en la Navidad de 2000 y logró vender 15.000 unidades en
pocos meses con el argumento de que se trataba de un nuevo periférico
para PC. Pero el ritmo de venta se ha ralentizado y Psion se ha visto
obligada a concentrar sus esfuerzos en un receptor portátil, que aún
no ha sido inventado.
«Hay que estar preparados para aguantar 10 años
aunque creo que esto se sustanciará en menos tiempo», advierte Isaac
Moreno.«Hay que confiar en el desarrollo de un chip que permita
reducir el tamaño, el precio y el consumo de los aparatos. El
desarrollo de una radio digital portátil, esa es la clave».
Las esperanzas, como dice Moreno, están puestas
en el desarrollo de un nuevo chip que abarate las radios. David Harold,
portavoz del fabricante británico Imagination Technologies, afirmaba
recientemente que lo ideal es que el coste del chip sea transparente
para el comprador. «A mediados de este año, quizás sea posible», añadió.
En los foros profesionales se plantea
invariablemente que no hay oferta suficiente de nuevos contenidos para
tirar del mercado de receptores y se evoca el refrán del huevo y la
gallina.
El caso del Reino Unido es claro al respecto. La
BBC ha estado radiando en formato digital sus cinco emisiones
nacionales y el servicio mundial desde 1995. En febrero pasado lanzó
una nueva emisora deportiva y en marzo una musical y planea poner en
el aire tres programaciones más en el curso de este año. El
consorcio privado Digital One tiene en el aire 11 programaciones. En
total 19 emisiones de alcance nacional diferentes, sólo una más que
las 18 que están disponibles ahora en territorio español.
Isaac Moreno: «Los radiodifusores estamos
inquietos. Unos más que otros. Algunos sabemos que esto tardará y
estamos en una economía de guerra que te permite aguantar más, pero
eso, claro, lastra el desarrollo de los contenidos».
Tampoco parece ser un problema de cobertura. La
radio digital española llega al 50% de la población mientras que en
el Reino Unido lo hace al 65%.
Los operadores saben que acudieron libremente al
concurso de la radio digital y pagan puntualmente sus facturas a
Retevisión, que es el operador de red que transporta y difunde la señal
de radio digital en España, pero se resienten por la indiferencia que
muestra ahora el Ministerio de Ciencia y Tecnología, que tanto
entusiasmo puso en que la DAB se pusiera en marcha.
Un replanteamiento
Gabilondo es rotundo al respecto: «En vez de
dejar en manos de los radiodifusores toda la implantación de la radio
digital hay que hacer un replanteamiento serio para animar a las
partes interesadas a que esto avance. No sólo a través de
subvenciones y ayudas máxime si éste es un plan decidido
unilateralmente por la Administración y se trata de la introducción
de una nueva tecnología , sino porque debe existir mayor libertad
para que el operador decida sus despliegues y planteamientos y, en
tercer lugar, se debe recapacitar sobre si este modelo es el más
adecuado porque el problema más grave que tiene es su incapacidad
para reproducir y mejorar el mapa actual de la radio española».
«El Gobierno debería ser más sensible a esta
situación», dice Isaac Moreno. «Los radiodifusores hemos dado y
estamos dando pruebas inequívocas de nuestro compromiso con la radio
digital.Pero la introducción de una nueva modalidad de radio es una
tarea de una envergadura tal que incluso sobrepasa las posibilidades
de un país aislado. La introducción de la radio digital, o la
hacemos de forma acompasada con el resto de Europa, o estamos
condenados al fracaso. Este es el tipo de sensibilidad que le pedimos
al Gobierno, así como flexibilidad e imaginación para afrontar el
reto que tenemos frente a nosotros. Los radiodifusores estamos
firmemente involucrados en el desarrollo de la radio digital, pero
estamos igualmente convencidos de que no podemos hacerlo solos. Una
cosa es que seamos pioneros en Europa y otra muy distinta es que nos
quedemos solos».
España, entre las primeras de Europa
España llegó la última a la radio digital y
se ha puesto entre las primeras, sólo detrás del Reino Unido en
cuanto a despliegue y cantidad de emisiones. Otros se han ido
descolgando. La última mala noticia para el sector la proporcionó
Suecia que anunció que reducirá drásticamente sus emisiones de DAB
para concentrarse en cuatro o cinco grandes ciudades debido a los
costes que ha ido acumulando durante más de cinco años de lealtad al
DAB.
En España, entre tanto, los radiodifusores se
están planteando fórmulas para adaptar el despliegue (que en el año
2006 debía llegar al 80% de la población) a la nula respuesta del
mercado.«No parece realista acometer esto, más cuando surgirán
nuevos compromisos en las comunidades autónomas que convocarán sus
concursos de radio digital», dice Ramón Gabilondo, presidente del
Grupo Comercial del Foro de la Radio Digital (FRD).
Gabilondo insiste en la seriedad del compromiso
de los radiodifusores.«Nadie puede dudar que nosotros participamos
activamente en el desarrollo de la radio digital, pero creemos que
tiene que haber alguien más».
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